miércoles, 18 de agosto de 2010

capitulo I - parte 2

La oscuridad de la cueva en la que me haya refugiado se había marchado y el resplandor del sol entraba para iluminarla, anoche me había vencido el sueño y había decidido no esperar hasta el hotel más cercano, eso no era nada importante por que ya lo había hecho un millar de veces.





Desde que comenzó mi persecución nada me importaba, excepto el hecho de que preferiría morir por decisión propia que morir en manos de esos ¨ casi – humanos¨ la diferencia entre nosotros los humanos que habitamos este planeta y ellos eran esos brillantes ojos verdes que iluminaban como una barrita fluorescente en una habitación oscura. Y el hecho de que no respiraran el mismo aire que nosotros, la verdad era que no sabía que buscaban aquí pero tampoco tenía interés alguno en descubrirlo.





Me deslicé hacia afuera de la pequeña cueva, me dolía la espalda, una vez fuera pude sentir el calor insoportable del desierto emprendería el pequeño viaje desde donde me encontraba hasta el hotel mas cercano.




Necesitaba dormir bien por que la colchoneta que usaba para dormir cuando no alcanzaba a esperar hasta algún hotel no me servía bastante que digamos. Y necesitaba un baño.



Recogí la colchoneta del piso de la cueva y tomé la lámpara que me había servido en algún momento de la noche para calmar los nervios. Enrollé la colchoneta mientras caminaba. Abrí la puerta de los asientos traseros y metí la colchoneta y la lámpara, cuando cerré la puerta el sonido que provocó me resonó dolorosamente el la cabeza, me dolía bastante.



Abrí la puerta del conductor y me deslicé dentro. Mientras ponía el motor marcha pensé que en este día tendría cosas en que pensar, ese sueño había sido tan vívido que todavía sentía la sensación de la brisa del desierto chocando contra mi cara.




Y una sola pregunta ¿Quién era ese chico por el que me había sentido tan… bien? Solo recordaba su rostro vagamente, pero el sentimiento que había sentido hacia él todavía inundaba mis pensamientos.




Llegar al hotel no me había tomado más de 10 minutos. Bajé del auto y me dirigí a la cafetería que había al lado del hotel. No había casi nadie. Solo un par de hombres con pinta de camioneros, y una pareja joven con un bebé de aproximadamente uno o dos años.



Caminé hasta el mostrador y me senté en una de los asientos vacios. La señora que atendía me miró y caminó hacia mí. Llevaba un vestido largo con un estampado floral y un delantal blanco, llevaba una gran sonrisa en el rostro y se le hacían pliegues en los ojos al sonreír.



-¿que desea jovencita? – me preguntó, con voz cálida y decidida.




-solo café, por favor.- contesté con las manos puestas en la cara que cubrían desde mi barbilla hasta los pómulos.




Dio media vuelta y se marchó, no tardó ni un minuto y ya estaba de vuelta con una tasa de café en mano.

martes, 17 de agosto de 2010

Capitulo I - parte 1

Cuando me miró, sus ojos se hacían tan familiares, era como si los hubiera visto seguidamente y fueran costumbre en mi vida. Eran de un marrón canela que combinaban perfectamente con su pelo que bailaba al ritmo de la risa cuando lo golpeaba. Estaba en paz. Por primera vez sentía paz.




Miré mi alrededor tenia que comprobarlo ¿era real esto? Por que se podría haber confundido con un sueño ¿en verdad lo tenia, en verdad estaba aquí con migo, causando una sensación de mariposas en mi estomago? El auto iba muy rápido y el conducía, la carretera estaba despejada me fijé en el pequeño cartel que indicaba cuanto faltaba para llegar a nuestro destino.




Faltaban cinco kilómetros. Estaba relajada, tanto que no me preocupó el hecho de que vinieran siguiéndonos. En cualquier momento tendríamos que acelerar y luchar por nuestras vidas.



El miraba a la carretera que estaba en frente de nosotros tan larga, inmensa y solitaria que no había ningún hotel en el que pudiéramos alojarnos. Cinco kilómetros y llegaríamos al hotel mas cercano.


Posé mi mano sobre la suya y nos miramos a los ojos, era como si nunca nos cansáramos de mirarnos como si esa fuera la manera en que nos comunicábamos, así transcurrió un largo minuto en el que no prestó atención a la carretera. Apretó mi mano con fuerza y con sus ojos entendí lo que intentaba decirme. Quería que me explicara.


- Kyle - el asintió en señal de aprobación- tienes que entender que correr no es lo mas inteligente que podríamos hacer. Tu tienes derecho a vivir tu tienes que salvarte - el abrió la boca para hablar pero yo no había terminado.- mira, yo muero con este auto y eso tienes que entenderlo y si mi muerte te salva a ti es un precio que no me importaría pagar, ellos no te encuentran, es mi rastro el que siguen si fingimos que tuve un accidente. Podría llevarte a un hotel y de ahí en el desierto hago volar en pedazos este auto. No quiero que pagues por el error que yo cometí - de sus ojos se habían ido todos esos buenos sentimientos que tenían cuando tomé su mano y ahora los nublaban el odio y la rabia, su mandíbula se había tensado y de momento sacudió su mano haciendo que la mía quedara en el aire. El iba a hablar nuevamente pero lo interrumpí- Kyle te quiero, te quiero como no e querido a nadie en bastante tiempo, pero si el que vivas depende de mí no lo dudaré y tienes que entenderme.


-¡no te pido que me protejas Marybeth, no te lo pido por que te protegeré así sea lo ultimo que haga por que te quiero también, no te estoy pidiendo que tomes una decisión tan estúpida, por que si tu mueres yo moriré contigo!- gritó y sus palabras resonaron en mi cabeza.


***

Cuando desperté el sol quemaba mi cara, miré a mí alrededor y comprobé que todo estaba en orden.