Era otro hermoso atardecer de verano uno de los más hermosos que había visto. Llevaba viajando ya día y medio, había decidido emprender un viaje para reflexionar sobre mis errores, así que decidí vivir viajando nunca permanecer en una ciudad más de dos días. El sol se puso.
Llevar en la sangre la pasión de correr por las carreteras, era algo genético, gracias a que mi padre fue corredor en Nascar cuando murió me dejo su único y mas grande tesoro: su Ford mustang v6 color negro. Con el había aprendido a conducir y también como clase especial me había enseñado la anatomía de un motor como le llamaba el.
De dallas Texas a Phoenix me llevarían unos 3 días contando con las paradas que tenia que hacer para llenar el tanque y comer algo, la gasolinera mas cercana estaba a diez minutos, llevaba la radio apagada, el sonido de la noche me relajaba.
Un estruendo interrumpió mis pensamientos, y una luz me cegó por un segundo, pisé el freno rápidamente y giré en la dirección de la que había provenido aquella luz. Me adentre en el desierto pero cuando supe que no faltaba mucho para llegar al lugar de la explosión detuve el auto y apagué el motor, seria un minuto corriendo, no era la en atletismo pero si que podía llegar rápidamente gracias a que media 6 pies y tenia piernas largas.
Sabia que algo ocurría pero ignoraba que fuera algo extraño, esa explosión podría haber sido la de un auto y me aseguraría de que si había personas heridas llegaran rápidamente a un hospital.
Pero cuando me tope con esto no creía lo que mis ojos me mostraban, me puse en cuclillas y pegue mi pecho a la arena, busque la roca mas cercana y gracias a dios que había una no muy lejos de donde me encontraba yo, agachada me dirigí sigilosamente a donde estaba la roca para esconderme de el peligro.
Una vez a salvo asomé la cabeza por encima de la roca preparada para lo que vería, pero... que rayos, era una... esto era tan difícil de ver y mas difícil de describir, era una nave...sabia que la nasa hacia experimentos pero estaba muy bien informada de que era en lugares privados y estrictamente prohibidos.
Una compuerta se abrió y dos hombres salieron de la nave, tenían mascaras trasparentes que resguardaban el oxigeno... no podría ser oxigeno porque solo se las quitarían y sus ojos... sus ojos no tenían nada humano eran de un verde lumínico, en realidad esto debía ser una mala juagada, una broma con cámaras escondidas.
Uno de los... hombres se percató de mi presencia, me pare rápidamente me eche a correr lo mas rápido que pude, oía sus pisadas tras de mi, así que corrí mas rápido, al llegar al auto abrí la puerta del conductor y prendí el motor, ellos se acercaban así que arranqué y me dirigí a la carretera.